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N. de la R. Voz activa |
Un valioso instrumento de estudio El lenguaje es la mayor construcción social del ser humano, es decir, es cultura y por lo tanto es materia que se aprende. El desarrollo de las competencias lingüísticas (lectura, escritura, comprensión y expresión) favorece las actividades intelectuales. La suma de ambas afirmaciones conduce a la conclusión de que los aprendizajes en el campo del lenguaje son una condición indispensable para alcanzar éxito en los estudios. El uso del diccionario no es una práctica espontánea de los estudiantes; se necesita alentarla y estimularla. Cuanto antes los chicos incorporen la práctica de consultar un diccionario o un libro de referencia, más pronto serán estudiantes autónomos. Según sea el nivel escolar, las competencias previas y la experiencia lectora de cada uno, siempre es posible estimularlos para que lo usen. Un estudiante de ocho o nueve años es todavía un lector inexperto; al usar un diccionario por primera vez, debe superar una razonable dificultad porque necesita manejar con fluidez una cantidad de conceptos del lenguaje recién adquiridos (orden alfabético, infinitivos verbales, sustantivos y adjetivos, palabras gramaticales, acepciones, etc.). Los diccionarios tienen limitaciones físicas de capacidad y por eso, para producirlos se usan abreviaturas, símbolos, simplificación en las definiciones y otros recursos que opacan el texto y a veces lo hacen difícil de comprender. Todo diccionario tiene, en las páginas preliminares, cierta información sobre su contenido. Conviene acompañar a los estudiantes para que conozcan, comprendan y exploren esa información. Y también conviene explorar si la obra cuenta con guías de consulta rápida y listas de abreviaturas con su significado; ellas explican qué tipo de datos acompañan a cada palabra. Para resolver los problemas que pueden presentarse en la búsqueda y localización de una palabra en el diccionario, es necesario que el estudiante reflexione previamente, es decir, pueda “darse cuenta” de que esta búsqueda no es lineal y simple; que suelen aparecer obstáculos y tiene que estar preparado para sortearlos, sabiendo cómo está organizado un diccionario. Los diccionarios Los sustantivos comunes son descriptivos; el hablante tiene la imagen de la clase de objeto que el sustantivo nombra. Son unidades de la lengua general. Un diccionario de la lengua solamente incluye las palabras comunes de la lengua e informa sobre sus características léxicas. Cada palabra, llamada también entrada o lema, está acompañada de una definición. Un diccionario enciclopédico incluye tanto palabras comunes como términos y sustantivos propios. Los artículos de una enciclopedia describen e informan sobre los conceptos y acontecimientos que esas palabras designan. En esta nota nos centraremos en el análisis de los diccionarios de la lengua o lexicográficos, que son los apropiados para desarrollar la competencia lingüística de los estudiantes. Los diccionarios se diferencian entre sí de muchas maneras, según los objetivos que busquen cumplir, según el momento y el lugar en el que son redactados, etcétera. Por ejemplo, un diccionario incluirá más o menos palabras según las características del lector que se espera que lo consulte. Por lo mismo, podrá también incluir más o menos significados de esas palabras, indicar o no frases en las que esa palabra participa, dar o no indicaciones de pronunciación, explicar o no en qué situaciones se usa esa palabra o qué grupo especial de personas la usan, indicar o no si es una palabra que varía de manera regular, informar o no acerca de combinaciones especiales con otras palabras, etcétera. Mediante una lectura sostenida de cinco minutos, el docente puede evaluar las características del diccionario que desea analizar. Sabemos que el código lingüístico del español no es uniforme en todas las regiones geográficas donde se usa; se la define como una lengua pluricéntrica; por eso un diccionario que puede resultar útil en algunas regiones hispanohablantes, también puede no serlo en otras. Las diferencias entre regiones lingüísticas determinan lo que se denomina variedades. La lengua que nosotros usamos es la variedad del español de la Argentina y esa es la lengua con la que se comunica nuestra comunidad lingüística. Analizar qué variedad está representada en un diccionario es un medio adecuado para saber cuánto será comprendido por nuestros alumnos. Se llama lengua estándar la más difundida entre los hablantes de esa variedad. Es la más permanente y cercana a la lengua que se escribe, la que se usa para formalizar. Por eso, conviene verificar si las definiciones usan un vocabulario accesible y fácil de comprender por un estudiante de tal o cual nivel de escolaridad en nuestro medio. La necesidad de la consulta “para saber qué quiere decir” puede surgir durante la lectura de un texto de estudio o una lectura literaria: el alumno necesita averiguar el significado de un vocablo que aparece en el texto que lee. Los hablantes tenemos saberes intuitivos sobre nuestra lengua materna. Por ejemplo, hay muchos términos que no somos capaces de definir y que nunca usamos en nuestras producciones pero que, sin embargo, somos capaces de comprender, sobre todo si están en un contexto. Eso se llama vocabulario pasivo. El vocabulario activo, en cambio, está formado por las palabras que usamos cotidianamente. La consulta al diccionario se recomienda también como procedimiento de verificación y control, cuando los estudiantes han establecido el significado de una palabra mediante el método de indicios contextuales. A veces, los textos no dan indicios contextuales, es decir, no permiten realizar inferencias a partir de pistas. La eficacia del recurso depende del texto; no es infalible. Las disciplinas que estudian el lenguaje denominan ambigüedad a la falta de precisión en el significado de un enunciado que, por eso, puede interpretarse de varias maneras. El contexto en el que se produce el mensaje suele otorgar claves para interpretar adecuadamente, aunque la interpretación merezca siempre ser verificada con un diccionario. La consulta “para saber cómo se escribe” no es tan sencilla. La necesidad se puede producir durante el desarrollo de una clase en el aula, o cuando se escribe al dictado o se toman notas, o bien cuando un estudiante produce un texto por escrito. En ese caso, la palabra objeto de consulta llega al consultante con su forma o representación fonética, ya sea escuchada o dictada, ya sea pensada o representada de una manera no escrita. De lo contrario, la duda ortográfica no existiría. Es útil preguntarse cuánto dificulta la localización en el diccionario ignorar la grafía de una palabra. Los diccionarios son eficientes para solucionar dudas ortográficas. Sin embargo, gran parte de la duda ortográfica ocurre en las formas plurales de sustantivos y adjetivos, en las setenta y una formas conjugadas de un infinitivo o en palabras con irregularidades. En esos casos, el diccionario puede resolver la duda si incluye la información apropiada. Por ejemplo, remisión a tablas de conjugaciones de verbos regulares e irregulares; notas para plurales o participios irregulares. Y, claro está, si los estudiantes han aprendido a usar esos recursos. Contabilizar los recursos anexos es también un aspecto que debe tenerse en cuenta en el análisis de un diccionario. El contenido
• Ortográfica: cómo se escribe una cierta palabra. Algunos conceptos lexicográficos - acepción: cada uno de los significados que se atribuyen a una misma palabra. - afijo: es una unidad de significación mínima que se une a una raíz léxica de modo que produce una derivación y un cambio de matiz en la significación de la palabra original. La formación de palabras, a partir de afijos sobre raíces léxicas, es muy productiva. Los afijos que se agregan al final de una raíz léxica se llaman sufijos; los que se anteponen a la raíz léxica se llaman prefijos. A veces, una palabra puede tener al mismo tiempo sufijos y prefijos. - complemento régimen: en gramática, es el nombre que reciben ciertos complementos diferentes de los circunstanciales y de los objetos directos e indirectos. Se trata de complementos obligados, es decir, de argumentos que son requeridos por algunas palabras ya que, sin ese complemento régimen, su sentido queda incompleto o se altera. Están introducidos por una preposición. La palabra forma con ella una unidad de sentido tan estrecha que, sin ese complemento, carece de significado o bien, lo cambia. Por ejemplo: contar y contar con algo o alguien; especialista en algo. La característica principal de estos complementos es que delimitan, ajustan y orientan la significación de la palabra, con la cual constituyen una unidad de sentido. Por lo tanto, no pueden suprimirse de un predicado. - composición de palabras es el procedimiento mediante el cual dos palabras se unen en una sola para alcanzar una nueva significación. Por ejemplo: arcoiris, pelirrojo, lavarropas, clarividente, mediodía. - léxico es el conjunto de palabras y expresiones de una lengua. - palabra: es una categoría portadora de las marcas gramaticales tales como género, número, persona, tiempo, modo. La gramática ha intentado establecer clases de palabras atendiendo a sus relaciones sintácticas y sus valores semánticos. - raíz léxica es la unidad mínima de significación en que se puede descomponer una palabra y que figura en el léxico de una lengua. Por ejemplo los radicales de verbos, que contienen el significado de la acción que enuncia el verbo. - registro: existen variedades en el uso de la lengua según la situación comunicativa en la que se encuentran los usuarios: conversación entre amigos; comunicación con autoridades o jerarquías; diálogo con niños, intención de resultar agresivo u ofensivo. Las variedades que se producen con estas características se denominan registro. Los hablantes adultos alfabetizados expertos tienen conocimiento del registro de ciertas palabras: coloquial, informal, infantil, grosero, ofensivo. Adecuarse a la situación comunicativa, es decir, ajustar el registro del propio lenguaje, es un signo de adaptación social. Los estudiantes, muy a menudo, necesitan aprender a reconocer si el registro del lenguaje que usan es el apropiado o socialmente aceptado para cada situación comunicativa. - significado es la relación de referencia entre un significante (una palabra) y los objetos o conceptos a los que se refiere. La relación entre significante y significado se caracteriza por ser estable. - derivación de palabras es el procedimiento por el cual, a partir de unidades léxicas que ya existen en la lengua, se forman otras palabras que varían el matiz de significación de esa unidad. Por ejemplo, fax-faxear. En este procedimiento se agregan unidades de significación (prefijos y sufijos entre otras) a una raíz léxica o a una palabra. Habitualmente se dice que las palabras derivadas conforman una familia de palabras. Se trata de un proceso histórico de la lengua. - campo semántico es el conjunto de palabras que tienen rasgos de significado, o rasgos semánticos semejantes. Por ejemplo, palabras como silla, sillón, banco, taburete, etcétera, pueden agruparse en el campo semántico de muebles para sentarse. Las relaciones entre palabras se describen de diversas maneras - homonimia es la relación que existe entre dos términos de una lengua que tienen la misma forma fónica (homófonos: asta y hasta; vasto y basto) o fónica y gráfica, pero distintos significados (banco/asiento// banco/institución financiera). - polisemia (múltiples significados). Ese concepto designa el fenómeno de que una misma palabra denota significados distintos, o dicho en otros términos, la polisemia es una propiedad del lenguaje que consiste en que una palabra tenga el mismo sonido y la misma escritura que otra (homonimia), pero su significado —y, a veces, incluso su función— sean distintos, según el contexto en que es utilizada. Por ejemplo: el sentido del tránsito; la emoción que se ha sentido; una conducta que no tiene sentido; el sentido olfativo. Cada uno de los significados que se asocian a la forma de una palabra se llama acepción. Algunas palabras tienen relaciones de significación con otras palabras: - antonimia (antónimo) consiste en la oposición de significados de dos palabras o de dos construcciones entre sí, o entre palabras y construcciones. - sinonimia (sinónimo) es la relación semántica que se da entre los componentes de una lengua, que mantienen entre sí equivalencias de significados. La relación de significados semejantes puede producirse entre palabras, entre palabras y construcciones. No se trata de una equivalencia total y ajustada sino que frecuentemente cada una de las palabras presenta matices de significación cuya formulación es una actividad pedagógicamente muy interesante. - hiperonimia es la relación jerárquica que se establece entre la palabra que rige un campo semántico y cada una de las palabras que conforman ese campo, de tal manera que el enunciado de esa palabra supone a las otras que están incluidas en ese campo. Por ejemplo, la palabra vajilla resulta un hiperónimo de vaso y supone fuente, plato, cubiertos, vasos, copas, etcétera, términos que, a su vez, son los hipónimos de vajilla. El uso de hiperónimos produce economía textual por cuanto un término implica la denotación de varios objetos pero, al mismo tiempo, puede producir un efecto generalizador o de vaguedad. Los hiperónimos son categorías que comparten características o rasgos comunes de un conjunto o clase; a veces se denomina término genérico, que es incluyente de los nombres que designan a los tipos de esa clase o género. Por ejemplo, ave es hiperónimo de paloma, gorrión, cotorra, etcétera. Son muy usados en las definiciones léxicas. - hiponimia es la relación que se establece entre palabras que pertenecen a un campo semántico y la palabra que rige ese campo. Por ejemplo, corvina es un hipónimo de pez. La palabra que rige el campo semántico es hiperónima de las otras. El uso de los hipónimos produce un efecto de precisión y concisión en el texto. |